Alineamientos y caos en septiembre

Verdulero habría sido justamente lo que Gutiérrez debería haberle escupido a la cara al energúmeno nativo que casi lo atropella al intentar cruzar hacia el paseo marítimo en el momento exacto en que la Luna, el peñón y el árbol del pan se encontraban alineados. La importancia mayor del alineamiento, sin embargo, hizo que Gutiérrez se desentendiera del cazurro comemoscas motorizado e incitó al personaje a sopesar ciertas posibilidades (cósmicas, claro). La primera, descartada casi al instante, le hacía verse como el centro del universo (!). La segunda, algo más interesante, hacía a Neil Gaiman núcleo del cosmos. La tercera, finalmente, hizo ver el mundo a los ojos de Gutiérrez como un insignificande granito de arena cuyas características propias se le antojaron irrelevantes para el devenir del conjunto. Este pensamiento llevó irremediablemente sus pasos hasta el chiringuito más cercano donde, ni corto ni perezoso, arrambló con todo el Jack que había.

Luego de despertar siendo el bochorno personificado, Gutiérrez se encontró bajo una montaña de prendas y complementos de Jack y cierto optimismo le recorrió de súbito la espalda… ¿o fue un bicho bola?

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