Frases de otoño en piedra talladas. Segundo intento

Desde el rincón de la penosa habitación, coincidente además con una esquina de su cama, Fernámbulo continúa escondido tras las mohosas sábanas murmurando afirmaciones tales como: “Sin duda, soy objeto de las más abyectas tribulaciones. Tan claro como las cosas claras”. Fruto de su zozobra es, evidentemente, una nueva intentona inquisitiva para con la Fragua de la Desesperación.

FERNÁMBULO (alzando la voz): Pero… ¡¿por qué a mí?! ¡¿Qué he hecho para ser perseguido, calumniado, amenazado y, cuando menos, ninguneado de tal modo?! ¡¿Acaso no es inimaginable tal trato incluso para con las bestias?! ¡¡Exijo de su explicación, inmisericorde Fragua de la Desesperación, si es que la hay!!

(Silencio)

FERNÁMBULO (con mueca victoriosa): ¡Patrañas, ya lo sabía yo! ¿Acaso no se revela uno mejor por sus silencios que por sus dichos? Hete aquí inmejorable ejemplo, sí señor.

(Un terrible TRUENO hace temblar la estancia y provoca la caída de Fernámbulo al suelo cuarteado).

FRAGUA DE LA DESESPERACIÓN: Sabía de la terquedad y victimismo del bajo sapiens, pero no que además se aliara con tanta alegría con la valiente ignorancia exigiendo a diestro y siniestro sin reparar en las carencias propias. De prudencia, para empezar, y de entendimiento, para mal de mi limitada paciencia. Instrúyase primero, medite después y, si tras ello no encuentra la paz que otorgan las respuestas, indague e inquiera aquí y allá… ¡¡pero no vuelva a perturbarme porque no me expresaré con la palabra precisamente!!

Fernámbulo, para esta parte final, yace sobre su carácter en forma de charquito.

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2 pensamientos en “Frases de otoño en piedra talladas. Segundo intento

  1. Tu intención profesional, lejos de una formación tendente al aburguesamiento, no ha querido renunciar al desarrollo armonioso de una personalidad total. Eso sí, cuidando con esmero que la fragmentación y el espíritu de especialización de tu nuevo Kulturmensch (¡Ay, Fernámbulo!), no sea rota por la pluralidad. Un saludo. Sebastián.Posdata: La canción pertenece a Cowboy Bebop

  2. Ya decía yo que me sonaba la música de algo…”Por el ajonjolí fue que entreverado me sentía como si de espiga de esparto me tratara y la cocina tan cocinera que me elaboraba de memoria, ay, las recetas cada día hubiera sucumbido de facto ante la teoría de los aciagos “despachos mentales”,que anega las almas hasta los retalesy confunde honradez con fruslería.”Para usted, Sebastián, émulo de los más grandes de entre los clásicos (lo digo en el único sentido que le confiero al término: inequívocamente positivo).

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