Modus operandi

En torno a clichés y arquetipos navegaba más mal que bien el razonamiento de Fenderson. Así, no era de esperar que enderezara el rumbo sino todo lo contrario: la zozobra estaba cantada. Sin embargo, debido a la peculiaridad de tales clichés, Fenderson seguía intacto -física y socialmente hablando-.

“¡Jajejí!” -exclamó Fenderson a las 16:23 de aquel jueves haciendo que el resto de compañeros desviase momentáneamente su atención -sic- de los ordenadores. Silencio atronador. Fenderson sonrió uno a uno a todos guiñándole el ojo a Gutiérrez y siguió a lo suyo. Gutiérrez se limitó a resoplar sin mostrar sorpresa alguna.

Dos días antes, Sarmiento, la diva del “rotrin”, caminaba café en mano a su mesa cuando, a la altura de la de Gutiérrez, le soltó:
“¡Eh! ¿Sabes que lo vas a tener complicado cuando me asciendan a jefaza de sección, tú? Je, seré como “una almiranta” del miedo… ¿qué me dices?”
– “Nada” – respondió Gutiérrez sin apartar la vista de la pantalla.
– “¿Nada? ¿Es que te da igual o es que ya me tienes miedo?
Gutiérrez levantó la mirada hacia la violenta Sarmiento y dijo en tono resoplón:
– “Ni lo primero ni lo segundo. Simplemente, no sé hablar “con arrobas”.

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2 pensamientos en “Modus operandi

  1. Buffff menudo blog, un poco sicodélico, pasaré de vez en cuando. un saludo de Miguel, el claval aquel del curso de metodología didáctica que era mu macho y del madrid,

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