Pequeñas cruces

La cuestión giraba en torno a tres teorías. La primera negaba la segunda y cuestionaba la tercera. La segunda, sin embargo, dejaba la posibilidad de abrir las puertas a la primera y asumía la tercera como anexo. Por último, la tercera pretendía englobar a las otras dos y rebajarlas a meros complementos secundarios.
“Es blanco, desde luego no flota y quizá esté vivo” -decían los primeros. “Que sea blanco está por ver -se apresuraban a argumentar los partidarios de la segunda teoría, pero desde luego flota como no lo hace nada en este planeta, lo cual lo hace fascinante. Que tenga vida o no es irrelevante”. Los terceros, algo menos dados a los malabares lingüisticos, ponían el grito en el cielo: “¡Patrañas! Está tan vivo como la madre que me parió -comentaba uno de los partidarios de esta última teoría. Eso es esencial. Es blanco y flota, sí… ¿pero y qué?”
Un objeto oval del tamaño de un balón de rugby flotaba a un palmo del suelo de la celda de aislamiento para contingencias inclasificadas del gobierno. Partidarios de las tres teorías defendían sus posturas al otro lado del cristal-espejo de la celda ataviados con trajes tan sofisticados como horteras, lo cual confería al acontecimiento cierto aire ridículo. El óvolo desprendía una luz blanquecina y mantenía un leve vaivén hacia arriba y hacia abajo a ritmo constante. Hacia arriba y hacia abajo. Arriba y abajo en un vaivén constante, cálido, agradable. Arriba y abajo. Arriba y abajo. Su halo comenzó a expandirse, saliendo por el cristal-espejo e inundando todas las estancias de las instalaciones secretas, todas las pantallas de los millones de personas que contemplaban el acontecimiento y poco a poco, todo el cielo.
– ¡¡¡Jajajajajajajaja!!! ¡¡¡Lo tengo!!! -gritó Fenderson dando un susto de muerte a Sarmiento y haciendo que Gutiérrez asomase su cabeza por un lado de su monitor.
– ¿Qué es ahora? -preguntó con desgana Gutiérrez.
– Una respuesta, o una historia… o ambas cosas. Un hallazgo, el ejército, distintas teorías y sólo una respuesta: …
¡¡CRASH!! Una taza impactó en el parietal derecho de Fenderson haciéndose añicos y proyectando a la víctima dos metros a su izquierda dejándole grogui. Sarmiento mantuvo la pose de lanzamiento como si fuera una estatua griega mientras parte del café goteaba de su mano derecha y de la manga de su blusa.
– Fenderson, háblame, venga, ¿me oyes? -inquirió Gutiérrez mientras levantaba la cabeza al malherido Fenderson. ¿Cuál es la respuesta que decías? ¿eh?
Ich weiß nicht, wovon du redest
– Whadda fuck is he talkin’ ‘bout? -shouted Sarmiento.
– Τι? -Ερωτηθείς για την Papas Fritas.
– ¡Paso de esta mierda! -aulló Gutiérrez pateando la puerta de la oficina y desapareciendo tras ella.
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